Nuestra experiencia en el Autocine Castilla en Valladolid

El pasado fin de semana arrancaba en Valladolid el Autocine Castilla, una de las principales apuestas de ocio para este verano. Nosotros nos acercamos allí y hoy os contamos cómo fue nuestra experiencia y si cumplió nuestras espectativas.

Llegamos al parking del estadio en torno a las 21:00, media hora antes de la apertura de puertas, sin embargo ya esperaban entonces unos 40 coches. Las ganas de vivir la experiencia para muchos era evidente.

La organización

Una de las cosas que más preocupaban era si habría una buena organización, y en ese aspecto no hubo ningún problema. Te iban indicando cómo acceder, y cual iba a ser tu plaza exacta, lo que hizo que fuera todo muy fácil.

Después se acercaban coche por coche preguntando tu número de pedido, y te llevaban el combo de bebidas y palomitas hasta el coche. En el combo hubo sorpresas buenas y no tan buenas. Lo que menos nos gustó es que las palomitas fueran de bolsa, aunque entendemos que es más rápido y cómodo no tiene nada que ver a comer unas palomitas recientes en un cine convencional. Por otra parte ,fue de agradecer que a parte de lo que esperábamos en el combo, regalaban unas latas de café y té autocalentables.

Intentamos hacer unas fotos antes de que empezara la película, sin embargo una persona de la organización nos pidió que no saliésemos del coche, que no había problema en hacer fotos pero desde el coche, a lo que obedecimos sin reproche. Suponemos que sería porque no hubiese descontrol ya que aún estaban repartiendo los combos por los vehículos.

Grease, un clásico que no pasa de moda

Llegaba el momento de ver la película, la ganas se hacían notar, y entonces con la caída del sol arrancaba la mítica Grease. La calidad de la imagen en la pantalla era buena, y el sonido por la emisora del coche también, nítido y sin interferencias. El autocine ya era una realidad en Valladolid.

Es increíble cómo una película con más de 40 años puede seguir atrayendo al público. Desde el coche podíamos ver cómo los coches que nos rodeaban cantaban y bailaban la mítica banda sonora de toda la película.

Llegó el final de la película y algunos coches apretaban el claxon del coche como muestra de que la experiencia había sido satisfactoria.

Desde Ocio Valladolid recomendamos que se vaya a vivir al menos una vez la experiencia. Se crea un clima diferente al de ir a una sala de cine, una intimidad, y una ilusión por vivir eso que hemos visto en tantas películas. Con más motivo aún si es de una manera bien organizada como en el autocine de Valladolid, el Autocine Castilla.

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